Todos creemos en algo. En la ciencia, en Dios, en Muhammad Ali, en los tulipanes naranjas. Eso no tiene relevancia para lo quiero decir. La cuestión es que, todos, creemos en algo. Hasta el ser más despreciable del planeta piensa más allá que lo que tiene delante, aunque sea él mismo.
Y si eso es así, porque de cierto que lo es, la pregunta es: ¿en qué crees tú?
La respuesta no es fácil. Algunos pasan la vida buscandola, otros nacen con ella y se afanan en explotarla, incuso los hay que dan tumbos de una a otra. Luego están los que no tienen su respuesta pero te venden una. Tampoco es lo importante. Lo que sí lo es, es tener esa inquietud, un trasfondo, una fe.
Sabes que tienes un problema cuando en lo que piensas, en lo que crees, eres tú mismo. Porque hablo de algo más allá de ti. Lo contrario del egoísmo. Hablo de ver trascendencia en el despertarse cada mañana, por poner un ejemplo. En hacer feliz al prójimo, no porque está bien, sino porque estás bien.
Cuántas veces he oído decir con orgullo "Creo en lo que hago".
Yo, en cambio, "Hago en lo que creo"
Son distintas maneras de ver la vida.
Bueno, me voy a estudiar.